En la isla de Creta, donde el 40% de las calorías provienen del aceite, existe un número muy bajo de enfermedades cardiovasculares.
De todas las grasas, se considera que el aceite tiene la composición que más se aproxima a las grasas del tejido humano.
Numerosos médicos y nutricionistas recomiendan el aceite para regular la insuficiencia hepática y la prisión de vientre, para eliminar el colesterol o mejorar la fluidez sanguínea (agregación de plaquetas).
Es recomendado en la dieta de las embarazadas, pues favorece al desarrollo normal del cerebro y del sistema nervioso del bebe, antes y después del nacimiento.
Favorece el crecimiento normal del esqueleto durante la infancia y en la adolescencia y permite una mejor mineralización de los huesos.
En los adultos, ayuda a la prevención de osteoporosis, ya que el ácido oleico ayuda a fijar el calcio en los huesos.
La ingestión regular del aceite evita la acumulación de grasas en el organismo, disminuye la tensión arterial, previene la arteriosclerosis y el endurecimiento de las arterias, evitando las trombosis.
El consumo regular de aceite impide la degradación de las neuronas y su buen funcionamiento, pues los ácidos grasos monoinsaturados del aceite son los constituyentes naturales del tejido de las células nerviosas.
Los consumos del aceite de oliva extra virgen es indicado en perturbaciones del estomago e intestino, favorece la secreción biliar y reduce la frecuencia de los cálculos biliares.